Si miras a tu alrededor en cualquier calle o polígono, gran parte del acero que ves está galvanizado: farolas, barandillas, estructuras, vallados. La construcción es, con diferencia, el mayor consumidor de galvanizado, y no por casualidad. Veamos dónde se usa y por qué.
En qué elementos se usa
- Estructura metálica: vigas, pilares, correas y cerchas que van a la intemperie o en ambientes húmedos.
- Barandillas, escaleras y pasarelas: elementos de seguridad que deben durar sin oxidarse ni fallar.
- Cerramientos y vallados: postes, mallas y paneles perimetrales.
- Mobiliario urbano: farolas, bancos, papeleras, marquesinas.
- Infraestructura vial: quitamiedos (biondas), señalización, pórticos.
- Elementos ocultos: anclajes, herrajes, tornillería estructural.
Por qué se prefiere a pintar
Pintar acero también protege, pero el galvanizado tiene ventajas difíciles de igualar en construcción:
- Durabilidad sin mantenimiento: el galvanizado protege durante décadas sin repintar, mientras que la pintura hay que renovarla. Ya lo vimos en cuánto dura el galvanizado.
- Cobertura total: al sumergir la pieza en zinc, se recubre toda la superficie, incluidos rincones e interiores de tubos que una pintura no alcanza bien.
- Resistencia mecánica: la capa de zinc está unida metalúrgicamente al acero y aguanta golpes, roces y manipulación de obra mucho mejor que una pintura, que se raya y salta.
- Protección catódica: aunque se raye la pieza, el zinc de alrededor sigue protegiendo el acero, algo que la pintura no hace.
Cuándo se combina con pintura (dúplex)
En ambientes muy agresivos (marino, industrial) o cuando se busca un color concreto, se combina galvanizado y pintura: es el sistema dúplex. El zinc protege y la pintura añade barrera y estética, multiplicando la vida útil. Es habitual en mobiliario urbano y estructuras cerca del mar.
Lo que aporta a la obra
Para el constructor, el galvanizado significa menos mantenimiento y más vida útil de los elementos metálicos, con un coste que se amortiza sobradamente al no tener que repintar ni sustituir piezas oxidadas. Por eso, en cuanto un elemento de acero va a estar expuesto, el galvanizado suele ser la opción por defecto. Detrás de todo ese acero protegido está el trabajo del galvanizador, como vimos en dónde trabaja un galvanizador.